Graciela Rabuñal

Retrato de la poeta Graciela Rabuñal
Retrato de Graciela Rabuñal

Poemas

Graciela Rabuñal
Montevideo, Uruguay

Frenesí carnal

La melancolía desata mi deseo
en el ondulado vaivén del cortinado
se refleja tu rostro ausente.
¡Tan grande y bello era ese amor!
Después, hojarasca en el paseo.

Tu presencia inexistente me persigue
lloro el luto del amor frente a la tumba.
En el caballo blanco con espolón de plata
la esencia del jinete se evapora en cenizas,
entre pinceladas del color del pasado.

Danza ritual del lecho vacío de amor,
bailo posesa el vals del desencanto.
Los años pasados son cifras sin valor
de una cuenta emocional en descubierto.

Nuestras pieles ardiendo en el contacto,
las caricias que despiertan emociones.
Siento el frío de una espada en mi cuerpo.
Acaricio mis pechos olvidados
donde mustias se ocultan las pasiones.

En cualquier curva de mi cuerpo
tu boca desataba el desenfreno.
Cada centímetro del tuyo fue mi reino.
Encontré en él todo el placer extremo
mecida entre tus brazos a mar abierto.

Descalza en Magaruque (Mozambique)

Una lengua de tierra en la inmensidad del océano
con corales, perlas y cimbreantes
palmeras que besaban al mar.
Tus caricias profundas y tus besos me abrieron
cual corola de rosa húmeda por el rocío.
Con pasión nos amamos, bajo el cielo estrellado
tu lujuria me encendió, y oculta entre tus brazos
me entregué locamente sin pensar
en las ruinas de pasados fracasos.
Esa llama reveló de mi rostro el rubor.
La mañana irrumpió lentamente
y con ella aquel inexorable adiós.
Al correr entre la espuma agitada por el viento
se quedó para siempre mi sandalia atrapada
en la arena, y mi anhelo abrazado a tu cuerpo.
Flotando para siempre el salado recuerdo,
en el mar de mi memoria tu dulce sabor.

El carro de la vida

Conducir es un reto si se abren dos caminos
diferentes entre sí y ambos son tan atractivos
que elegir uno es rechazar quizás la gloria.
Es preciso descubrir.

Dos caballos enfrentados desafían mi atención,
corren desordenados abrazando entre sus patas
el destino de mis sueños, un trofeo o un fracaso.
Rumbos inciertos a elegir.

Sujetada a mis certezas escogí siempre el peor,
obstinada y resiliente aprendí que por difícil
fortalecía mis defectos y aunque me tumbó el dolor
conseguí siempre salir.

Por el camino quedaron muchas ansias, tanto amor.
Conocer el mundo entero, respirar sus mil olores
esa fue la condición que inspiró mi desafío.
Vencer el miedo a seguir.

Con el perfume del amor colgado al hombro
y el sabor de tu piel rozando de flores mi alma,
te he buscado día tras día en cada recodo del viaje.
Ya no quiero más sufrir.

Insisto en el destino, allí está la recompensa.
Una fuerza me empuja a seguir sin descansar.
Aunque detenga mi marcha, recobrarme con calma.
Es mi razón de vivir.

La autoraGraciela Rabuñal, nacida en Montevideo (Uruguay), es licenciada en Bibliotecología y Documentación y técnica superior en Administración. Ejerció su profesión y la docencia universitaria en su país, en la Facultad de Información y Comunicación y en la Facultad de Economía de la Universidad de la República, y publicó artículos en revistas especializadas. Desarrolló actividades en distintos países: Venezuela (1976-1985) y con el PNUD (ONU) en Mozambique (1999-2003). Es autora de dos libros: Una mujer desmesurada (2022) y Caminando poesías (2024).