Lola Rodríguez de Tió

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Poemas

Lola Rodríguez de Tió
San Germán, 1843 – La Habana, 1924

Mi libro de Cuba

De «Mi libro de Cuba» (La Habana, 1893)

¡Vuestros dioses tutelares
Han de ser también los míos!
Vuestras palmas, vuestros ríos
repetirán mis cantares…
Culto rindo a estos hogares
Donde ni estorba ni aterra
El duro brazo que cierra
Del hombre los horizontes…
¡Yo cantaré en estos montes
Como cantaba en mi tierra!

Cuba y Puerto Rico son
De un pájaro las dos alas,
Reciben flores y balas
Sobre el mismo corazón…
¡Qué mucho si en la ilusión
Qué mil tintes arrebola,
Sueña la musa de Lola
Con ferviente fantasía,
¡De esta tierra y la mía,
Hacer una patria sola!

Le basta al ave una rama
Para formar blando lecho:
Bajo su rústico techo
¡Es dichosa porque ama!
Todo el que en amor se inflama
Calma en breve su hondo anhelo:
Y yo plegando mi vuelo,
Como el ave en la enramada,
Canto feliz, Cuba amada,
¡Tu mar, tu campo y tu cielo!

A Carmen

De «Mis cantares. Libro poético» (Mayagüez, 1876)

Te gusta mi cuartito
Cármen querida?
A gozar sus encantos
El te convida.
¿Porqué no vienes
Si un lugar predilecto,
Cármen, tu tienes?

Pajaritos y flores
Aquí yo tengo,
Que adornan el cuartito
De mi recreo:
Mientras escribo
La esencia de mis flores
Aquí recibo.

Son muy pocos los libros
Que me acompañan,
Pero los quiero mucho,
Con toda el alma.
Libros y amigos
Acaso tenga pocos
Pero escogidos.

Aquí en este cuartito,
Cármen querida,
Entregada á sus sueños
Vive tu amiga:
Cuando despierta
Vuelve á entregarse entonces
A su tristeza!

“La vida es sueño” dicen,
Y así lo creo,
Pues cuando estoy despierta
Sueño que muero:
Y vivo, cuando
Dormida entre esperanzas
Estoy soñando.

Gozando vive el alma
Ay! cuando aspira
La esencia de las flores
Que le dan vida;
Aunque olorosas
Sus espinitas tienen
Tambien las rosas!

Por eso es que aquí sola
Siempre me encuentras,
Rodeada de alegrías
O de tristezas;
Como las flores
Ofrezco mis perfumes
Y mis dolores.

Ven dulce amiga mia
Que aquí te ofrezco
Mis flores, el cuartito,
Cuanto en él tengo!
Mi alma te brinda
Sus flores con perfumes
Y sin espinas.

Tus canas

De «Mis cantares. Libro poético» (Mayagüez, 1876)

Cuando veo tus canas
Ay! me entristezco!
Pues vienen á mi mente
Tristes recuerdos!
Y á solas digo,
¿Qué se hicieron, mi vida
Tus rubios rizos?

¿Porqué se ha cambiado
Tu cabellera
Y peino solo canas
En tu cabeza?
¿Porqué, bien mio,
Evitar esas canas
No habré podido?

Tus canas! Cada una
Valdrá á lo menos
Un desengaño amargo
¡Bien lo comprendo!
Mas serán siempre
Para mí una corona,
Sobre tu frente!

Las miro con tristeza
Cuando las peino,
Pero digo á mis solas,
¡Cuanto las quiero!
Porque esas canas
Me aseguran que vale
Mucho tu alma!

Bien sé que tú has sufrido,
No cabe duda,
Por eso ahora te quiero
Con mas ternura:
Ay! porque pienso
Son tus canas, las perlas
Del sufrimiento.

Bendiga Dios las canas
Que nos inspiran
Tan dulces sentimientos
En esta vida:
Que veneradas,
Se vean sobre tu frente
Siempre tus canas!

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