Carolina Coronado

Retrato de Carolina Coronado
Retrato de Carolina Coronado

Cinco poemas

Carolina Coronado
1820-1911

A una estrella

De ยซPoesรญasยป (1843)

Chispa de luz que fija en lo infinito
absorbes mi asombrado pensamiento,
tu origen, tu existencia, tu elemento
menos alcanzo cuanto mรกs medito.

Si eres ardiente, inamovible hoguera,
ยฟdรณnde el centro descansa de tu lumbre?
Si eres globo de luz, ยฟcรณmo en la cumbre
no giras tรบ de la insondable esfera?

ยฟPor quรฉ la tierra sin descanso rueda?
ยฟPor quรฉ la luna el globo majestuoso
mueve, mientras tu carro misterioso
inmรณvil, fijo en el espacio queda?

ยฟEs que mi vista de mortal no alcanza
a percibir desde su oscuro asiento
allรก en la altura suma el movimiento
de tu carroza que en lo inmenso avanza?

ยกAh, sรญ! que por espรญritu movida
la creaciรณn sin descanso se sostiene,
y todo en la creaciรณn marcado tiene
forma y destino, movimiento y vida.

Tรบ giras, sรญ; tus alas soberanas
sulcan el mundo y sus confines tocan…
Mas ยฟcรณmo en tu carrera no se chocan
tus millares sin nรบmero de hermanas?

Mรกs allรก de su lรญmite prescrito
sediento avanza, audaz el pensamiento,
y tu origen, tu vida, tu elemento
menos alcanzo cuanto mรกs medito.

A una gota de rocรญo

De ยซPoesรญasยป (1843)

Lรกgrima viva de la fresca aurora,
a quien la mustia flor la vida debe,
y el prado ansioso entre el follaje embebe;
gota que el sol con sus reflejos dora;

que en la tez de las flores seductora,
mecida por el cรฉfiro mรกs leve,
mezclas de grana tu color de nieve
y de nieve su grana encantadora;

ven a mezclarte con mi triste lloro,
y a consumirte en mi mejilla ardiente;
que acaso correrรกn mรกs dulcemente
las lรกgrimas amargas que devoro.
Mas ยฟquรฉ fuera una gota de rocรญo
perdida entre el raudal del llanto mรญo…!!!

La rosa blanca

De ยซPoesรญasยป (1843)

ยฟCuรกl de las hijas del verano ardiente,
cรกndida rosa, iguala tu hermosura,
la suavรญsima tez y la frescura
que brotan de tu faz resplandeciente?

La sonrosada luz de alba naciente
no muestra al desplegarse mรกs dulzura,
ni el ala de los cisnes la blancura
que el peregrino cerco de tu frente.

Asรญ, gloria del huerto, en el pomposo
ramo descuellas desde verde asiento;
cuando llevado sobre el manso viento
a tu argentino cรกliz oloroso
roba su aroma insecto licencioso,
y el puro esmalte empaรฑa con su aliento.

ยกOh, cuรกl te adoro!

De ยซPoesรญas de la seรฑorita doรฑa Carolina Coronadoยป (1852)

ยกOh, cuรกl te adoro! Con la luz del dรญa
tu nombre invoco apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aรบn te llama exaltada el alma mรญa.

Tรบ eres el tiempo que mis horas guรญa,
tรบ eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se concentra cuanto existe,
mi pasiรณn, mi esperanza, mi poesรญa.

No hay canto que igualar pueda a tu acento
cuando tu amor me cuentas y deliras
revelando la fe de tu contento;

tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi รบltimo aliento
abrasada en el aire que respiras.

Nada resta de ti

De ยซPoesรญas de la seรฑorita doรฑa Carolina Coronadoยป (1852)

Nada resta de ti… Te hundiรณ el abismo…
Te tragaron los monstruos de los mares.
No quedan en los fรบnebres lugares
ni los huesos siquiera de ti mismo.

Fรกcil de comprender, amante Alberto,
es que perdieras en el mar la vida,
mas no comprende el alma dolorida
cรณmo yo vivo cuando tรบ ya has muerto.

ยกDarnos la vida a mรญ y a ti la muerte;
darnos a ti la paz y a mรญ la guerra;
dejarte a ti en el mar y a mรญ en la tierra
es la maldad mรกs grande de la suerte!

Obra en dominio pรบblico. Textos cotejados en fuentes de referencia. Retrato procedente de Wikimedia Commons. Mรกs poesรญa en el repositorio de Poรฉtikas.