Poemas
Agripina Montes del Valle
Salamina, 1844 – Anolaima, 1915
Los bardos no mueren
De «Poesías. Tomo I» (Bogotá, 1883). Al inmortal poeta Gregorio Gutiérrez González
Todas las ondas del ” Aures,”
Los vientos de las montañas,
Del ” Guadalupe ” el estruendo,
Las músicas de las palmas,
Las olorosas espigas
De la flora de su patria,
Las vegas y las praderas
Vierten de su canto el ámbar……
Luz en el vasto horizonte
Dejó el fulgor de sus alas,
Y las notas infinitas
De su cítara inspirada,
Y los íntimos poemas
De las tristezas de su alma,
Sus hermanos, sus amigos,
Antioquia y el tiempo guardan.
Y el ay ! vibrante del ” requiem “
Del órgano y las campanas,
No lloran por su memoria,
Porque los bardos no acaban :
Registran con dobles sones
Las vibraciones de su arpa,
No para llorar su muerte
Porque su vida no pasa,
Sino para enviar un eco
Desde la tierra á su alcázar.
Hosanna, pues, á su lira,
Al bardo inmortal hosanna !
El pasado
De «Poesías. Tomo I» (Bogotá, 1883). Á la señora Eutalia Castro de S.
Como quien cruza por un desierto
Donde la muerte posó sus alas,
Como quien huella sobre un abismo
Ceniza enfriada……
Hácia esas luces desvanecidas,
Que se llevaron sobre su llama
Todas las formas de tus ensueños
Con los fulgores de la esperanza,
Hácia el ocaso donde se hundieron
Tornas cansada !
En tus oidos vibra doliente
Del ido acento la melodía,
Con esa ingrata melancolía
Que los recuerdos dejan al alma.
Que es el pasado como una tumba,
Como el despojo de la matanza,
Como ruina, como las noches
De una existencia sin esperanza :
Que en el combate de la memoria
Por el esfuerzo desfallecida,
No está segura de la victoria
Jamás el alma!
Tus ojos
De «Poesías. Tomo I» (Bogotá, 1883). Á la señorita Angelina Aguiar
Yo he vislumbrado en tus ojos,
Divinos ojos de genio,
Confusas oscilaciones,
Penosos sacudimientos,
Y he visto volver sombríos
Sus luminosos reflejos,
Como el juego de la sombra
Del prisma con los destellos,
Como los sulcos del rayo
Sobre los lagos serenos,
Como algo que oprime rudo
La fuerza del pensamiento.
¿Cómo tú, la dulce niña,
Que aun á tus primeros sueños,
Buscas ideales formas
Por los espacios inmensos?
Tú, la flor ayer nacida
De la primavera al beso,
Ya de las penas del mundo
Cómo has de sentir el tedio ?
Mas ay! tus ojos lo dicen,
Pobre niña, tienes genio,
Germen de infinita angustia
Sinónimo de tormento;
Pero ya que Dios lo quiso,
Pón tus ojos en el cielo,
Y en tus cantos, Angelina,
De la tierra olvida el cieno.
Y cuando las leves alas
De tus virginales sueños,
Quieran descender benignas
Adonde cantando muero,
Vistiendo tus negros ojos
Con celestiales reflejos,
Desde las nubes alumbra
La sombra de mis recuerdos.
Obra en dominio público. Textos cotejados en fuentes de referencia. Retrato procedente de Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0). Más poesía en Poétikas.
